probado 1 2 3.

 

“La fe es la certeza de lo que se espera. la convicción de lo que no se ve.” 

PARTE I

A principios de 1946, en la actual Cisjordania, un grupo de adolescentes beduinos, cerca del antiguo asentamiento de Cumran, cuidaba de ovejas y cabras. Entretenidos lanzando piedras en el terreno desértico, una de ellas impacta en una cueva, generando un fuerte ruido. Aunque asustados, los adolescentes deciden explorar y descubren una colección de grandes vasijas de barro. Este hallazgo histórico, inicialmente hecho por accidente, revela antiguos pergaminos. Arqueólogos, historiadores y cazadores de tesoros posteriormente encuentran más fragmentos en otras diez cuevas, elevando el total de manuscritos a casi 900. Estos manuscritos, conocidos como los Rollos del Mar Muerto, contienen porciones de un misterioso texto religioso no canónico, olvidado por la civilización.

El Libro de Enoc, en su totalidad compuesto por cinco libros, narra la historia del séptimo patriarca del Libro de Génesis, Enoc. Este libro proporciona una perspectiva única sobre los eventos que llevaron al Gran Diluvio en tiempos de Noé, desviándose de la narrativa bíblica convencional. Habla de los Vigilantes, descritos como ángeles caídos enviados a la Tierra para vigilar a los humanos. Enoc, fundador del conocimiento de la astronomía y cosmografía, mediador entre los dioses y los Vigilantes, es protagonista de viajes entre el cielo y la tierra. Su relato incluye la creación de los Nefilim, seres híbridos fruto del cruce entre los Vigilantes y humanos, descritos como gigantes y salvajes que amenazaron a la humanidad. La historia culmina con la ira divina y un gran diluvio que destruye a los Nefilim, dejando a los Vigilantes encarcelados.

El Libro de Enoc, aunque considerado menos metafórico y más basado en hechos reales, plantea preguntas sobre la interpretación de la historia humana. A pesar de las interpretaciones modernas que ven estas historias como alegóricas o mitos filosóficos, existe evidencia arqueológica del diluvio universal y leyendas sobre gigantes en diversas culturas. La importancia del Libro de Enoc radica en su narrativa alternativa, que desafía la versión convencional de la historia humana, sugiriendo una conexión cósmica y misteriosa en la línea temporal de la humanidad.

PARTE II

A principios de 1946, en la actual Cisjordania, un grupo de adolescentes beduinos, cerca del antiguo asentamiento de Cumran, cuidaba de ovejas y cabras. Entretenidos lanzando piedras en el terreno desértico, una de ellas impacta en una cueva, generando un fuerte ruido. Aunque asustados, los adolescentes deciden explorar y descubren una colección de grandes vasijas de barro. Este hallazgo histórico, inicialmente hecho por accidente, revela antiguos pergaminos. Arqueólogos, historiadores y cazadores de tesoros posteriormente encuentran más fragmentos en otras diez cuevas, elevando el total de manuscritos a casi 900. Estos manuscritos, conocidos como los Rollos del Mar Muerto, contienen porciones de un misterioso texto religioso no canónico, olvidado por la civilización.

El Libro de Enoc, en su totalidad compuesto por cinco libros, narra la historia del séptimo patriarca del Libro de Génesis, Enoc. Este libro proporciona una perspectiva única sobre los eventos que llevaron al Gran Diluvio en tiempos de Noé, desviándose de la narrativa bíblica convencional. Habla de los Vigilantes, descritos como ángeles caídos enviados a la Tierra para vigilar a los humanos. Enoc, fundador del conocimiento de la astronomía y cosmografía, mediador entre los dioses y los Vigilantes, es protagonista de viajes entre el cielo y la tierra. Su relato incluye la creación de los Nefilim, seres híbridos fruto del cruce entre los Vigilantes y humanos, descritos como gigantes y salvajes que amenazaron a la humanidad. La historia culmina con la ira divina y un gran diluvio que destruye a los Nefilim, dejando a los Vigilantes encarcelados.

El Libro de Enoc, aunque considerado menos metafórico y más basado en hechos reales, plantea preguntas sobre la interpretación de la historia humana. A pesar de las interpretaciones modernas que ven estas historias como alegóricas o mitos filosóficos, existe evidencia arqueológica del diluvio universal y leyendas sobre gigantes en diversas culturas. La importancia del Libro de Enoc radica en su narrativa alternativa, que desafía la versión convencional de la historia humana, sugiriendo una conexión cósmica y misteriosa en la línea temporal de la humanidad.

PARTE III

La génesis de la noción de semidioses se halla en los antiguos mitos entrelazados entre divinidades y mortales. Píndaro, el poeta y escritor, describió a los héroes ancestrales como una raza divinamente entrelazada entre dioses y hombres. Se alude a experimentos ocultistas y la creación de monstruos mediante el cruce de animales de especies diversas. En el teosofismo moderno, mitos sobre la pérdida de la Atlántida narran cómo sus científicos engendraron híbridos, mitad humanos y mitad animales, como esclavos.

Los ecos de tales eventos se encuentran dispersos en las mitologías de antiguas civilizaciones, particularmente entre los babilonios del Oriente Medio. La historia de Noé y el diluvio en el Antiguo Testamento se sugiere haberse originado en mitos babilonios y sumerios, donde alrededor de 10,000 a.C., un evento catastrófico transformó a la humanidad al final de la última Edad de Hielo. La agricultura emergió en Oriente Medio, marcando la transición de nómadas a agricultores sedentarios.

Resulta intrigante notar que a lo largo de los siglos, el Libro de Enoc ha ocupado un lugar significativo en las tradiciones religiosas cristianas y judías. Algunas sectas religiosas incluso sostienen que el Libro de Enoc inspiró el Génesis debido a sus paralelismos e historias superpuestas. ¿Por qué, entonces, no forma parte de la Biblia, y por qué esta pregunta parece carecer de importancia hoy en día?

En el intento de responder a esta interrogante, retrocedemos a los primeros ciclos tras la muerte física de Cristo. Más allá de los 39 cánones del Antiguo Testamento y los 27 libros del Nuevo Testamento que conocemos como la Biblia actual, existían numerosos evangelios y textos religiosos. A medida que el cristianismo se expandía tras la muerte de Jesús, la iglesia cristiana gradualmente seleccionó qué textos considerar divinamente inspirados, buscando la unidad necesaria para establecer un Canon oficial.

Aunque la idea de que el Concilio de Nicea estableció el Canon cristiano oficial no es históricamente precisa, hay cierto sentido en las afirmaciones de que altos miembros de la iglesia influyeron en la selección de textos. Este proceso se prolongó desde el siglo I hasta el siglo IV, cuando se completó oficialmente la Biblia. Sorprendentemente, el Libro de Enoc fue excluido de este Canon.

¿Cómo pudo algo tan significativo como el Libro de Enoc ser omitido? En la búsqueda de respuestas, examinamos otros evangelios censurados, como el Evangelio de Pedro o el Evangelio de María. Estos textos a menudo ofrecen perspectivas diferentes y desafiantes, como el fragmento del Evangelio de Pedro que narra la historia de Jesús resucitado con ángeles gigantes y una cruz flotante. El Evangelio de María incluso menciona a María Magdalena como discípula y posiblemente esposa de Jesús.

El Libro de Enoc, sin embargo, no desapareció por completo. Su preservación podría señalar hacia algo más profundo en sus fascinantes relatos. Entre las conexiones intrigantes, los antiguos griegos vinculaban a Enoc con Hermes, el dios de la sabiduría, mientras que las leyendas judías lo representan como el séptimo de los diez patriarcas antes del diluvio.

En las tradiciones egipcias, Enoc es considerado el constructor de la Gran Pirámide. A lo largo de diversas culturas, Enoc se presenta con múltiples nombres y roles, sugiriendo una figura central en las narrativas antiguas. ¿Por qué persiste la figura de Enoc en las tradiciones de casi todas las civilizaciones antiguas?

Más allá de los relatos griegos, egipcios o babilonios, podemos rastrear la figura de Enoc hasta la antigua Sumeria. Según textos sumerios, la Tierra fue visitada en un pasado remoto por seres sobrenaturales llamados Anunnaki, descritos de manera inquietantemente similar a los Vigilantes del Libro de Enoc. Estos Anunnaki, percibidos como dioses, según algunos pensadores modernos, podrían ser una antigua raza de seres extraterrestres que influyeron en la evolución humana.

Según las leyendas sumerias, los Anunnaki, al igual que los Vigilantes, se relacionaron con humanos y dieron origen a una raza híbrida conocida como Nefilim. Historias de estos seres extraterrestres que interactúan con humanos y provocan eventos como diluvios se repiten en diversas mitologías antiguas. Los Anunnaki, al igual que los Vigilantes, estaban insatisfechos con el estado de la Tierra y desataron grandes catástrofes.

La conexión entre Enoc y los Anunnaki plantea interrogantes sobre si el Libro de Enoc simplemente esboza la antigua historia sumeria de manera más detallada o si, con el tiempo, esta narrativa ha sido distorsionada y remodelada. El Libro de Enoc, escrito en primera persona, enfatiza repetidamente su autoría, como si el autor temiera que las futuras interpretaciones fueran limitadas.

En un pasaje del Libro de Enoc, se describe un encuentro con dos enormes hombres en el primer día del año 365. La mención de la revolución agraria alrededor del año 10,000 a.C. y el cambio hacia la agricultura sedentaria en Oriente Medio sugieren conexiones más profundas con la historia humana.

El pueblo kurdo, al afirmar ser descendiente de los “hijos de los espíritus,” evoca la hibridación entre los Anunnaki y mujeres humanas. La región del Antiguo Cercano Oriente, conocida como la cuna de la civilización, vio el surgimiento de las primeras ciudades-estado gracias a civilizaciones como los sumerios, acadios, babilonios y asirios.

Las mitologías de estas civilizaciones comparten historias de dioses descendiendo a la Tierra para enseñar a los humanos sus artes y conocimientos. En el Libro de Enoc, se abordan los “misterios

del relámpago y del trueno,” sugiriendo conexiones con la energía y la electricidad. La cita de Nikola Tesla sobre los secretos del universo relacionados con energía, frecuencia y vibración refuerza la idea de que hay aspectos más profundos en estas narrativas.

La historia de Adán y Eva, interpretada metafóricamente, revela paralelismos notables con el Libro de Enoc y otros relatos antiguos. La prohibición de comer el fruto del árbol del conocimiento se asocia con los Vigilantes que traen conocimientos avanzados. Esta alegoría sugiere una conexión cósmica más profunda en la historia humana, planteando la pregunta de si lo que conocemos oficialmente es toda nuestra verdadera historia.

la travesía a través de estas narrativas y mitologías revela una red interconectada de relatos que desafían la versión convencional de la historia humana. La figura de Enoc emerge como un hilo conductor en estas tradiciones, sugiriendo una historia cósmica compartida que ha perdurado a pesar de exclusiones y censuras. Estas historias no solo nos invitan a cuestionar nuestra comprensión actual, sino que también nos desafían a explorar las profundidades de nuestra verdadera historia, una que podría estar más allá de lo que conocemos a través de los libros de historia oficialmente aprobados.

PARTE IV

La exclusión del Libro de Enoc de la Biblia fue resultado de intrigas y decisiones maquinadas en el Concilio de Nicea en el siglo IV. Constantino y líderes eclesiásticos, guiados por sus propios intereses, moldearon el Canon oficial. No fue una omisión casual, sino la eliminación estratégica de Enoc y sus revelaciones impactantes. La historia de Enoc, rey y comunicador con seres celestiales, quedó en la penumbra, negándonos la riqueza narrativa y cósmica que podría haber revelado. Su ausencia persiste como un vacío dramático en la historia humana.